Melancolía genética en Cetáceos

Ya se que estoy pesadita con las noticias… pero al estar en examenes no tengo demasiado tiempo para darle vueltas a la cabeza para escribir cosas mas largas que un par de frases. Pero volvere 🙂

Caza, contaminación, accidentes y melancolía amenazan a las ballenas

Más de 20 años después de la introducción de la moratoria sobre la pesca comercial, las poblaciones de ballenas siguen estando amenazadas por la contaminación, las colisiones, la caza, y quizás también por la melancolía.

La Comisión Ballenera Internacional (CBI), que se reúne a partir del lunes en Chile para decidir sobre la concesión de eventuales cuotas a los pocos países que las reclaman (principalmente Japón, Islandia y Noruega), deberá renovar la prohibición por precaución, según los expertos marinos.

«Desde el cese de la caza comercial de ballenas en 1986, las reservas se han recuperado ligeramente y su crecimiento oscila entre el 5% y el 10%, dependiendo de los grupos. Sin embargo, en general siguen estando muy, pero muy lejos de los niveles de hace años», según Jean-Benoît Charrassin, del Museo de Historia Natural de París y delegado científico de Francia en la CIB.

El número de ejemplares de ballenas que quedan en los mares enfrenta a los países partidarios de una conservación pura y sin compromisos y a los que defienden la caza. La familia de las ballenas francas es la que más ha sufrido la caza y se calcula que sólo quedan hoy entre 400 y 500 ejemplares, a pesar de que está protegida desde 1936.

 

De las 255.000 ballenas azules que había en la Antártida a inicios del siglo XIX, apenas quedaban 400 en los años 70, a pesar de que están protegidas oficialmente desde 1948. «Ahora hay alrededor de 2.200 (entre 1.100 y 4.000 según las diferentes estimaciones), es decir, el 1% de las que existían», denuncia Charrassin. Los datos sobre las ballenas jorobadas de la Antártida son mucho mejores, ya que hay unos 50.000 ejemplares -el 30% de las reservas originales- y una tasa de crecimiento anual del 7% al 8%.

Jean-Benoît Charrassin, contrario a la apertura de cuotas, incluso entre las especies relativamente en mejor estado «debido a las inexactitudes» estadísticas, espera que «este aumento en las reservas pueda continuarse en las próximas décadas, siempre y cuando no haya amenazas mayores». Éstas son muchas y «es un error destacar sólo la pesca», insiste Regina Asmutis-Silvia, bióloga y consultora de la Sociedad de Conservación de Ballenas y Delfines en Estados Unidos. «También tenemos que tener en cuenta las colisiones, la contaminación, incluyendo la acústica, las captura accidentales, la destrucción del hábitat y el desarrollo urbanístico de las costas», afirma.

También inciden el cambio climático y la mayor acidez de las aguas de los océanos, lo que podría privar a las ballenas de su comida favoritas, el krill, ya de por sí muy codiciado por las grandes piscifactorías. Otro peligro que acecha a las ballenas es la melancolía.

Para el filósofo francés y naturalista Yves Paccalet, compañero del comandante Jacques-Yves Cousteau, los cetáceos han sido tan agotados por el hombre que ya no tienen fuerzas para seguir. «Las consecuencias psicológicas de nuestras agresiones les han arrebatado el placer de vivir», asegura. Se trata de un fenómeno que Paccalet describe como la «melancolía genética», que ya fue observada en el bacalao de Terranova, excesivamente explotado hasta la prohibición de pescarlo en 1992, pero cuyas poblaciones no se han sobrepuesto desde entonces.

«En mi opinión, las ballenas también sufren de este síndrome (…) lo que para mí no era más que una sospecha hace 20 años, se está confirmando cada vez más», opina. «Para reproducirse, hace falta una gran cantidad de individuos se crucen, se rocen, se exciten. En caso contrario, la especie sucumbe a la melancolía genética y deja de reproducirse. Y la ballena azul rara vez se cruza con sus semejantes», añade. «El equilibrio sigue siendo frágil: si dejamos a las ballenas tranquilas, no se excluye que puedan seguir prosperando. De lo contrario, la caída puede ser rápida: estamos en el filo de la navaja», concluye.

 

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Una respuesta a “Melancolía genética en Cetáceos

  1. Vaya, nos vamos a cargar el planeta y sus especies, pero para colmo por estrés. Hay q dejar a los bichos en paz !!! Estos japoneses, tan listos para unas cosas, y tan tontos para otras. Por lo menos no se quedarán calvas por estrés, como le pasará a más de uno (menos a un servidor)

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