¿Por qué ser casa de acogida? Una historia personal…

No quiero ser muy pesada con este pequeño texto… pero últimamente la necesidad de encontrar casas de acogida, cada vez es mayor… la idea de nuestra protectora es poder sacar adelante a todos los animales que nos llegan, o como mínimo, intentarlo…

Desgraciadamente muchos son cachorros, lactantes o muy pequeños, que necesitan atenciones que en la protectora a veces no se les pueden dar por tiempo, o porque las propias instalaciones son un peligro para ellos. También son necesarias acogidas para los abuelos y animales que se recuperan de cirugías complicadas…

Por eso creo que contar mi historia, que es la de muchos otros también, que espero que se animen a raíz de esto… vosotros, los que dudáis, los que no sabéis si podréis, los que tenéis miedo… os animéis.

Empecé hace más de 4 años en PROGAPE como voluntaria… sólo de fin de semana en fin de semana, que era lo que me permitía al estar estudiando fuera de Ourense… Estuve cerca de un año conociendo la dinámica, a la gente, a los animales…pero un fin de semana las cosas cambiaron…

 Llegó una camada de perros a la protectora, la habían tirado a un contenedor en el barrio del Couto. Eran 7 y todos habían muerto menos uno. Una bolita negra, ahora mi bola de pelos, mi almohada y mi compañero. Cuando llegué el viernes por la tarde allí estaban hablando sobre que se quedaría esa noche allí, que no la pasaría porque sus hermanos ya habían muerto…

Decidí que no me costaba nada llevármelo a casa, darle unos biberones… me dijeron que no me encariñase, que se podía morir… Y quien lo diría, pero casi 4 años después, mi primer acogido sigue conmigo y es mi mejor amigo… dicen que el primer acogido nunca se va… En mi caso fue así.

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Después de él llegó Xouba a nuestra familia… sólo pasó 15 días recuperándose de una sarna con Lusco y conmigo… y ahora vive feliz con mi hermana en Madrid.

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En el medio conocimos a otros cachorros, pequeñitos, que nunca llegaron a salir adelante. Algunos de ellos sólo pasaron una noche conmigo, o unas horas, pero no lo consiguieron… pero nunca podré decir que desde Progape no lo intentamos…

El año pasado, realmente fue el año de las acogidas. Cambié de piso, de ciudad, de compañeros… y con la gran ayuda de Zuzanna y Victor, conseguimos cosas de las que todos estamos muy orgullosos… Acogimos a 4 de 7 hermanos que tiraron en una bolsa al río, las 3 negritas y Brownie… Todos adoptados…todos felices…

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Foto: Xiqui Rodríguez

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Foto: Ines Vazquez

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Foto: Katya Espiñeira

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Foto: Cris Luque

Kenya… mi ojito derecho, mi amor blanco y negro, compartió noches conmigo, superamos agobios por caídas de puntos y 3 operaciones… pero la adoptaron. Su historia no terminó ahí, porque la devolvieron a los 9 meses y tuve la gran suerte de enterarme y conocer a Celia, que sin dudarlo, la adoptó y puedo decir que encontró a su media naranja…que son felices y que me encanta haber pasado por la vida de ambas y haberlas ayudado a REencontrarse. Es curioso… porque sin saberlo, el destino ya las había unido 8 meses antes (y ninguna se dio cuenta) cuando se la presenté mientras la tenía acogida. Estaban hechas la una para la otra…

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Bolecho, el peque Collie que caminaba sólo por una calle. Sólo pasó un fin de semana conmigo, disfruté de sus trastadas con Tom, un viejete al que operaron el mismo fin de semana que apareció Bolecho. Ambos sólo pasaron unas horas conmigo mientras encontrábamos otra casa de acogida… Durante dos días Tom sólo compartió siestas con Fly, la peluda más viejita de mi casa, mientras Bolecho correteaba por todas partes. Tom, desgraciadamente, sigue en la protectora, feliz a su manera. Y Bolecho… fue adoptado junto con una de las cachorras del río. Viven con una familia increíble que decidió ser casa de acogida también, para así poder seguir ayudando a más peludos que como ellos, sufrieron un abandono.

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 Foto: Cris Luque

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 Y gatos… quien lo diría!! yo!!! que siempre pasé de los gatos (y que les tenía alergia jajaja pero es un dato sin importancia, claro…

Mi compañera de piso, una friki de los gatos y que además estaba de Erasmus, quería tener uno en el piso durante el curso, asique pensé…

¿Por qué no el que esté peor y tenga menos posibilidades?

Y así fue como acogimos a Ichy, un gato sin ojos y sin cola que caminaba casi como un conejo… Y quien lo diría… Lusco, mi perro que perseguía gatos, conviviendo y jugando con uno ciego. Pero como buena historia, tuvo final feliz e Ichy fue adoptado y vive con una familia que lo quiere.

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 Foto: Celia Varela

Después de él vino Salem, un gato callejero, tuerto, con una cicatriz en el ojo que tenía y salvajillo del todo. Salem se transformó. Se convirtió en pocos meses en un gato guapo, brillante, simpático, cariñoso. Tardaron casi un año en fijarse en él, pero valió la pena y fue genial. Ahora disfruta de una familia que buscaba un gato negro al que iban a llamar Salem. Estaba claro que el destino estaba escrito para él.

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Foto: Angela

Oda y Irish…fueron dos bebés gatunas que convivieron con Salem. Oda, con mes y medio se quedó tuerta por un virus que le afectó a un ojito, pero no pasó ni 15 días con nosotros y fue adoptada por una familia increíble en Lugo. Hace las delicias de toda la familia.

Irish nunca nos dejó 🙂 Y ahora es una más de la familia.

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Foto: Javier J. Fdz.

Y por último: Nico, Las, Pante y Rose que son 4 bebés ( alguno de ellos aún busca casa). El esfuerzo de sacarlos adelante, de darles biberones cada 3 horas, ponerles bolsas de agua caliente… compensa sólo con verlos crecer. Cuando los vea en sus casas, felices, me harán olvidar el mal trago del día que se vayan y me sentiré orgullosa de todo lo que hice por ellos. Sin eso, no habría sido posible verlos así.

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Por todo esto, os animo a TODOS vosotros a que os lo planteéis, que le permitáis a un animal de la protectora poder llegar a ser feliz.

¿Qué creéis que siento cada vez que reviso mis fotos, las de acogidos., y les veo? No siento pena, sino que siento alegría de haber estado ahí y de haber ayudado.

Y cada vez que me llega una foto de ellos en su casa no me pongo triste sino que siento ganas de verles disfrutar, de preguntar qué tal, cómo se portan y qué trastadas hacen.

ANÍMATE A SER CASA DE ACOGIDA… ELLOS TE NECESITAN

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Una respuesta a “¿Por qué ser casa de acogida? Una historia personal…

  1. 1º No se que hace una reportera como tu mangando fotos.(aunque no sea en mi caso.. ) 2º,3º, y 4º- admiro, envidio y aprecio tu entrega con los peludos varios.(otras no valemos) hacéis un adorable trabajo a contracorriente. Mientras mimáis y colocáis a uno, otros son abandonados… yo no puedo transformar en agradecimiento toda la desesperación y tristeza con la que os encontráis cada día…ojalá tuviese muchas vidas paralelas para llenarlas de alegrías como Kenya… ojalá, como por arte de magia, cada vida recuperada, cada rabito feliz, tocase “las almas piedra” y las transformase en corazones… (menuda chapita…es que yo no tengo la sonrisa de Kenya,que te lo dice todo más fácil

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